viernes, 6 de febrero de 2009
...Nos condenan por ser mujeres...
Toda mujer ha nacido con la bendiciòn, la hermosa condiciòn de ser un ente femenido. Dan a luz màs que niños: dan vida en su caminar y su quehacer diario. La sonrisa de una mujer puede calmar los màs penosos dolores, las infructuosas derrotas y sus caricias pueden ablandar al corazòn màs duro y oscuro. Una mujer, una luz en el mundo, sin importar el mal caracter que tenga, lo malhumorada que pueda despertarse en las mañanas o los errores que hayan cometido...siguen siendo una hermosa luz en el mundo.Creo que escribo asì, porque soy mujer, pero tambièn cuento con la experiencia de ver màs allà de las noticias còmo muchas mujeres han sido vejadas en sus virtudes, còmo sus derechos han sido olvidados, còmo su dignidad ha sido arrebatada. Muchas mujeres en nuestro paìs, y en el mundo sufren el tener que, dìa a dìa, gritar en silencio el dolor que les es causado por sus parejas, esposos, incluso sus propios hijos. Lloran en penunmbra sobre sus heridas fìsicas, deteriorandose... muriendo lentamente. Claro, los moretones pueden desaparecer, la sangre puede limpiarse, pero las cicatrices del corazòn, esas que son profundas y dolorosas son imposibles de sanar; esas palabras crueles, los gritos denigrantes y las miradas hostiles no son solo de un momento, no hay un perdòn que las borre, son una marca que queda durante toda la vida.La situaciòn es desoladora, claramente difìcil, y aun màs difìcil es lograr que alguien las escuche, porque cuando intentan alzarse y levantar la voz todos miran hacia otro lugar, evitando el problema, ignorandolas, ignorando la verdad. PAreciera que el error lo han cometido ellas, por querer ser madres, por querer trabajar, por querer salir adelante, por querer alzar la mirada, quizàs el error fundamental es el haber nacido mujeres, el supuesto "sexo dèbil", por el que nos han condenado desde que la humanidad tiene recuerdo. Quizàs el error que las mujeres han cometido es el haberse sometido a los cànones de una sociedad machista, las normas de una cultura errada, en la cual el hombre es el pilar de la familia, el sustento y la maxima jurisdicciòn y las mujeres sus eternas acompañantes, sus servidoras, incluso sus "putas" privadas, generaciòn tras generaciòn.Pero los tiempos cambian, y las mujeres tambien lo hacen, poco a poco... se ha escuchado un pequeño murmullo, un pequeño canto de liberaciòn, que, espero, algùn dìa sea un grito por marchar y seguir adelante... siempre he dicho que la idea no es mejor que los hombres, por que ninguno de los dos generos puede dsarse esa atribuciòn, pero si debemos y de hecho somos iguales que ellos, y es tiempo de hacerlo notar.y es tiempo de que nuestro iguales comiencen a reconocer :)
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