Tengo miles de cosas en mi cabeza... ayer me enteré de lo que alguien mencionó por ahí como una "muerte voluntaria" de un compañero de carrera. ¡qué fuerte nos gopeó a muchos! algunos no los conocían, otros, como yo, sólo lo conocimos como compañero, y otros eran sus amigos, pero a todos nos dejó con la sensación de vacío, con la sensación de ser nada en un mundo tan complejo. Y pensar que lo vi el viernes tan vital y con tanta energía... y ayer estaba ahí, recostado, en aquel eterno sueño. Jamás pensé que eso sucedería, ¡qué dificil es comprender que de un momento a otro las personas que más amamos ya no estarán!... La vida puede sentirse tan solida como el suelo que pisamos al caminar, dándonos la falsa ilusión de que todo es estable y no nos damos cuenta de que, en realidad, la vida es frágil, que se nos puede ir de las manos como cuando intentamos mantener agua dentro de ellas. La vida nos miente... nos hace sentir los dueños del mundo, los dueños de nuestro destino pero no, no es así...
¡que asquerosa sensación dejó dentro de mi todo esto!... ¡cuanta gente estudia en esta carrera y nadie pudo notarlo!... la verdad es que... yo jamás le pregunté nada... ni siquiera le pregunté cómo estaba... nada... podríamos ser todos tan culpables...y todos tan inocentes... quizá nadie tiene la culpa de nada....
Siento la vida tan injusta, pero tan justa a la vez... siento todo tan volátil... tan... tan... frio y cálido...
En algún momento pensé, junto a una amiga, en que todos esperamos al último momento para decirle a esa persona que la quieres... esperamos verla mal, para decirle ¡hey, estoy aquí!... y cuando vemos que alguien más le sucede algo malo tomamos la desicion para ir y decirle a nuestros seres queridos que lso queremos o los amamos...
Ayer al saber todo esto le mande un mensaje a mis papás para decirle que los quiero... pero no me atreví a llamarlos y hablar con ellos, y decirles que no me gustaría perderlos jamás... no me atreví a decirle a mis amigos lo choqueada y golpeada que estaba y las ganas inmesas que tenía de llorar...
y esperar a que la vida termine para reaccionar no debería ser nuestro impulso para decir algo, pero es innato para todos esperar hasta el final...
¡cuanto me gustaría decirle a todos aquellos que amo todo lo que los quiero, todo que los necesito... todo lo que los extraño cuando están lejos! pero no lo haré... y me quedaré con eso dentro.
y que tengamos que esperar...
martes, 3 de noviembre de 2009
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